La comunicación, tal y como lo establece su definición, es la transmisión de señales mediante un código común al emisor y el receptor. (Real Academia Española, 2018 párr. 3)
Este proceso de transmisión y decodificación de señales por parte del receptor debe ser totalmente comprensible para que el mensaje surta el efecto deseado.
Los medios de comunicación se renuevan obligatoriamente a diario, debido a la demanda de información, misma que ha provocado en gran parte las redes sociales, por lo que el material producido para televisión necesita contar con todos los procesos de producción profesionales para lograr el efecto deseado en el receptor.
Estos procesos a su vez redundan en audiovisuales más cortos y precisos que contengan la mayor cantidad de información en el menor tiempo posible, ya que los usuarios cada vez tienen menos tiempo para observar un video, (un fenómeno producto de las redes sociales).
El periodo de producción del video institucional debe iniciar con un fortalecimiento de la identidad de marca, así como la misión, visión y objetivos que se buscan alcanzar, para que se logre efectividad y se establezcan los canales de comunicación de forma coherente.
Estos canales deben ser establecidos en la etapa inicial, para definir el uso de medios tradicionales o digitales.
El video institucional es una herramienta indispensable para empresas, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, religiosas, sociales y pequeños empresarios para dar a conocer sus servicios, que repercutirán en la consecución de sus objetivos y la respuesta de sus clientes y mercados objetivos. Consolida una marca, fideliza una relación entre la empresa y el cliente y va dirigido a inversionistas potenciales u organizaciones no gubernamentales que buscan invertir en proyectos determinados. Esto será una realidad si se contrata a una empresa productora profesional, que tenga la experiencia necesaria para la realización de videos institucionales.

