Foto: newsinamerica.com

Muerte de migrantes, responsabilidad del Estado

La tragedia mas reciente de muerte de migrantes en San Antonio Texas, donde fallecieron adentro del furgón de un tráiler 50 personas de las cuales 16 son guatemaltecos, es una mas que viene a enlutar a nuestro país.

Se convirtieron en historias recurrentes, pues ante la falta de trabajo y de oportunidades, delincuencia, extorsión y necesidad, muchos recurren a coyotes que los “adquieren” como mercancía para traficarlos en una travesía de muerte por el paso por México y luego el desierto para un final incierto.

Debido a los controles migratorios, los coyotes cambian constantemente sus estrategias de trafico humano, ahora optan por meterlos en furgones de trailers hacinados incluso en dos pisos, tal y como me platicó un conocido hace un par de años, que intentó irse de esa forma y del que comparto su relato. Antes de meterse al primer piso, (un falso fondo en el furgón) le dieron una manzana y una botella de agua, esa sería su comida para varios días de viaje y cuando quisiera orinar que usara la botella. Luego de meterlos a todos jateados en posición fetal, cerraron la parte de arriba con el piso del furgón y metieron al resto de la gente.

En su relato cuenta que no sabe cuanto tiempo estuvieron allí metidos, quizás tres o cuatro días, porque había total oscuridad, acalambrados y con agorafobia, a su alrededor empezaron a escucharse gritos de dolor y de pánico, hasta que finalmente el tráiler se detuvo y al quitar las planchas de madera para sacarlos la escena era terrible, algunos habían muerto no sé si de deshidratación, asfixia, miedo o infarto y los que pudieron salir estaban tan acalambrados que no podían enderezarse, tuvieron que ayudarlos y salir arrastrándose y obviamente fue la patrulla fronteriza la que hizo el descubrimiento, por lo que su “sueño americano” allí terminó.

Para el viaje había hecho un préstamo en un banco del cual estaba muy endeudado, pero aunque el coyote le ofreció dos oportunidades mas para irse, decidió no intentarlo nunca mas, pues como el dice: “Vi la muerte muy cerca, no sea que la próxima si me alcance”.

Estoy seguro de que usted conoce muchas historias similares a esta, porque se han vuelto tan comunes que ya nos parecen parte de la vida diaria, pero que solo reflejan al verdadero asesino de migrantes que es el gobierno, quién nunca ha procurado mejorar la vida de los guatemaltecos. Presidentes hambrientos de riqueza, que al terminar su mandato son acusados de infinidad de delitos de corrupción, diputados que nos escupen en la cara con sus “outfit” de marca y shows políticos solo para propósitos personales, pero que jamás legislarán en favor del pueblo. Un organismo judicial viciado y corrupto, al servicio de intereses políticos; y en general, un sistema podrido el cual obliga cada vez mas a los guatemaltecos a arriesgar la existencia en busca de una vida mejor.

La migración es un derecho humano, pero de manera ilegal es un contrato con la muerte. Jamás será justificable arriesgarse de esa forma en busca de una mejor situación económica. Ojalá algún día nuestras autoridades reaccionen y busquen en verdad el beneficio del pueblo que los eligió.

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