Redes sociales y denuncias de acoso

Por: Rodolfo Custodio Arango

Hace catorce o quince años cuando inició el auge de Facebook era complicado escribir un post, pues no teníamos claro a quién o con que público estábamos tratando, aunque todos eran “amigos”, escribir detalles personales o publicar fotos violaba (según nuestro criterio en ese momento), el derecho a la privacidad.

Hoy eso a nadie le importa -y peor aún-, se ha convertido en una necesidad. Hay que compartir, fotos, videos, lugares, estados de ánimo y cualquier otra tontera que se nos ocurra, motivada por un equipo de miles de mercadólogos y estudiosos de las conductas humanas en las sedes de todas las redes sociales, que nos ofrecen espacios atractivos para compartir nuestra vida; Quién iba a imaginar además que se convertirían en la forma de difamarse unos a otros, usando cuentas y nombres falsos para atacar, humillar descalificar y provocar el odio a otras personas.

El foro económico mundial en un estudio reciente sobre los principales riesgos globales destaca la desinformación, la ciber inseguridad y la polarización social, (esta última seguramente provocada en gran parte por las dos primeras) como las amenazas mundiales primordiales. Le comparto un dato tecnológico más: A Netflix le costó tres años y medio llegar a un millón de usuarios, mientras que a Facebook 10 meses, a Instagram dos meses y medio y a Chat gpt 5 días. La inteligencia artificial ha entrado en escena y amenaza con desplazar a los seres humanos, por lo que no podemos quedarnos atrás y permanecer únicamente como espectadores.

En días recientes ha sido noticia el caso de las transmisiones en vivo de las sesiones del concejo municipal de Quetzaltenango y la denuncia por acoso por parte de Karin Saj, síndico 2 y Margarita Campollo, concejal 3, quienes lograron que un juez aleje por seis meses de las reuniones del Concejo a dos concejales titulares y uno suplente de SBX. Los segundos amparándose en que las sesiones municipales deben ser públicas según el código correspondiente.

Es evidente que las funcionarias se aprovechan de una ley creada para defensa de mujeres abusadas sexual, psicológica y económicamente para fines políticos como ha sucedido en casos mediáticos en el pasado, como los de Roxana Baldetti y Sandra Torres y ha despertado el malestar popular de la población hacía la administración municipal presidida por Jf. Otro claro ejemplo de como las redes sociales dominan a la sociedad actual y la opinión pública.

La transparencia en la administración municipal es un derecho del pueblo y acciones como estás solo demuestran lo contrario pero hay que agregar otro punto importante y es que también es una estrategia del partido de oposición con fines políticos a futuro. Al final todo se reduce a lo mismo, -intereses políticos-, pero en el proceso muchos opinan, descalifican, insultan y acusan. Como que va siendo urgente una ley para regular las redes sociales, ¿no es cierto?

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