Tenía un año de haberme graduado del bachillerato y trabajaba como diagramador en el semanario el Quetzalteco de propiedad intelectual de mi padre. Desde el colegio tuve afición por los medios e hice mis tanes de camarógrafo desde los quince. Mi familia y yo por gracia divina e invitación de alguién, comenzamos a asistir a la iglesia Bethania ubicada en ese tiempo en una carpa de circo ubicada en la octava calle de la zona 3 de Quetzaltenango, debido a un incidente en el templo de la zona 3 que lo había destruído parcialmente. Muy pronto estaba sirviendo en la iglesia, inicialmente en la música y luego en lo que sería mi profesión -la comunicación audiovisual-.
Por el año 92 le propuse al pastor Efrain Avelar iniciar un proyecto de televisión, que de manera muy empírica iniciamos con una cámara vhs (propiedad de mi papá) con la que se grababan los mensajes dominicales únicamente para archivo, Luego iniciamos un programa de tv, “Meditaciones sagradas” que fué el primero que se produjo en Quetzaltenango y fué Xela Cable (la única empresa de cable de la época) la que ofreció un espacio gratuito de 30 minutos los días lunes para que se transmitiera el programa, el cual grabábamos en la sala de la casa del pastor.
Debido a la respuesta del programa planteé la necesidad de iniciar un proyecto mas organizado, consistente en una productora que pudiera realizar otros programas. Se habilitó un estudio en un espacio de la iglesia y se grababan 4 programas semanales con diferentes temáticas bíblicas y para públicos variados.
En muy poco tiempo teníamos un canal de televisión, un estudio mas grande, equipo profesional de última generación y una productora -GÉNESIS TV- y se producía un programa para la cadena Enlace Tbn con cobertura en 52 países.
El pastor Efraín Avelar era una persona visionaria a la que era difícil llevarle el paso, serio pero a la vez cordial, disciplinado y perfeccionista. Dominaba la comunicación asertiva y el lenguaje no verbal, que combinaba en sus predicaciones con gran contenido teológico y homilético, convicción en su mensaje y timbre vocal único, que eran un deleite para quién lo escuchara.
Admiraba su profesionalismo, muy raras ocasiones repetíamos una grabación, pues tenía un don natural para las cámaras. Su visión sobre los medios de comunicación estaba adelantada a su época y a los que estábamos a su alrededor nos permitió profesionalizarnos y mantenernos actualizados sobre el tema.
Produje la primera transmisión vía satélite desde Xela y luego vinieron infinidad de eventos en vivo, combinados con la realización de conciertos musicales, videoclips y cruzadas con un gran despliegue de equipo en muchos departamentos de Guatemala, El Salvador y México para la producción del programa “Sanando Naciones”.
Este trabajo me permitió estudiar y profesionalizarme en el campo de la comunicación audiovisual, obteniendo mi licenciatura y maestría en comunicación; asistir a conferencias y capacitaciones en el extranjero y conocer a muchas personas relacionadas con el medio. Además me abrió las puertas en varias universidades para dar clases y compartir mis conocimientos.
El aprecio y respaldo que encontré en el Pastor Efraín Avelar me permitió desarrollar muchos proyectos para beneficio de la misión a nivel nacional e internacional y representarla en diferentes comisiones relacionadas con los medios. Cuando se adquirió la radio fui yo quién sugirió el nombre: Génesis 99.5 y quién hizo el primer turno al aire. Produje la inauguración del nuevo templo en zona 7 e infinidad de congresos y eventos durante 28 años.
Mi ciclo con Bethania se cerró hace un par de años pero marco mi vida y siempre lo recordaré con profundo agradecimiento, allí conocí a mi esposa, formé mi familia y llené mi haber con una maleta llena de conocimientos, recuerdos, amigos y bendiciones.
La satisfacción de haber sido uno de los precursores de la televisión en Xela, haber formado a mucha gente en el proceso, haber producido cientos de programas que me respaldan en la experiencia y conocimiento del campo audiovisual y haber contribuído en la proyección internacional de Bethania, son regalos que valoro mucho, pero sobre todo, haber trabajado a la par de un lider único, integro, intachable, justo y apasionado por compartir el mensaje del evangelio de Jesucristo, que hoy disfruta de la patria celestial pero deja un legado que perdudará por generaciones. “Todo lo bueno y perfecto que se nos dá, viene de arriba, de Dios,” Sant. 1:17

