imagen: robertocavada.com

Nuevo gobierno, nuevas esperanzas

Por: Jose Rodolfo Custodio Arango

Luego de un proceso electoral sumamente atropellado en el que quedan mas dudas que certezas, iniciamos una nueva era en la historia gubernamental de nuestro país, que viene sufriendo una terrible enfermedad de corrupción producto de gobiernos cada vez peores en especial los dos últimos, que dejaron al país en trapos de cocina a nivel económico.

El gobierno de Giammatei tiene más elementos negativos porque al haber tenido los tres poderes del estado a su favor, hizo y deshizo, empezando con la pandemia, en la que utilizó acuerdos gubernativos en connivencia con el congreso y gastó a manos llenas sin dar cuentas claras sobre el manejo de ese dinero; los $74 millones de las vacunas sputnik-v,  millonarios contratos sobrevalorados, hospitales móviles, entre otros,  quedaron en el limbo.

Terminó su mandato con al menos cuatro expedientes sobre investigaciones de corrupción, que  fueron imposibles de investigar por obvias razones, como el de la alfombra rusa y los mineros.

La pobreza aumentó drásticamente, la migración forzada, la desnutrición infantil, el deterioro de los sistemas educativos y de salud, una infraestructura vial totalmente deteriorada y otro cúmulo de problemas que nos deja este gobierno que fue catalogado como el más impopular del siglo.

Ni hablar del ministerio público y su fiscal general que será recordado como un caso único de sesgo y persecución penal selectiva al punto de coartar incluso la libertad de prensa encarcelando periodistas y persiguiendo a sus críticos, además de dirigir todos sus cañones por medio de la FECI a impedir que Bernardo Arévalo tomara posesión hasta el último momento.

Y que decir de los diputados, acéfalos personajes que en su ambición desmedida son el cáncer que consume nuestro país. Todos los recursos que pudieran usarse para infraestructura, salud o educación tienen que pasar por su aprobación y filtro y nos hace permanecer en un círculo vicioso de retraso y pobreza. 

Dieron un espectáculo bochornoso el catorce desde muy temprano con sus particulares “tranzas”, atrasando la toma de posesión al punto de que los presidentes y delegaciones internacionales decidieron irse por la informalidad y la imagen de Guatemala quedó resumida a un meme: “Ahora todo el mundo conoció la hora chapina”, Lamentable.

Siempre que inicia un nuevo gobierno existen esperanzas, aunque sean mínimas de que las cosas cambien, complicado panorama para Arévalo que asume el poder a tropezones, con un presupuesto bloqueado, un congreso dividido y un poder judicial en su contra; tendrá que ser muy astuto para ir moviendo las piezas a su favor y Dios lo quiera en beneficio de Guatemala.

Conviene seguir vigilantes y que todos esos grupos que demandaron, manifestaron, taparon carreteras y colonias vecinales sigan ejerciendo una auditoría social efectiva al nuevo gobierno en beneficio de todo el país, auditoría que debemos ejercer todos como ciudadanos.

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